Holanda: un buen espejo en el que mirarse

[Extracto del artículo de EL PAIS de Jesús Eijo Cánovas, titulado “Hay vida más allá de la jornada completa”]

La comparación con Europa muestra que los países más avanzados tienen porcentajes más altos de contratación a tiempo parcial. Según los últimos datos de Eurostat (del tercer trimestre de 2010), en Alemania alcanza el 26,1% de los trabajadores; en Reino Unido, el 27%; en Suecia, el 25,5%; en Holanda, el 48,9%. Las menores tasas se registran en Bulgaria y Eslovaquia; y en los países mediterráneos son más bajas que en los del centro y el norte: 14,7% en Italia, 12,8% en España.

El más importante paradigma es Holanda.
La protección social ha sido un elemento clave para el arraigo de la jornada parcial en los Países Bajos, donde ya tienen las mañanas o las tardes libres casi la mitad de los trabajadores. Allí no han de preocuparse por la jubilación porque la denominada pensión de vejez (AOW) cubre a todos los que hayan residido en el país en cuanto cumplen 65 años, y a esta se añade otra complementaria que está en función de lo que hayan cotizado por sus ingresos.

Pero el proceso holandés ha sido evolutivo y su punto de partida hay que buscarlo, precisamente, en un contexto de crisis con altas tasas de paro. Elena Sirvent obtuvo en 2007 el premio del Consejo Económico y Social (CES) a la mejor tesis doctoral por un estudio en el que, entre otras cuestiones, cuenta las etapas por las que ha pasado Holanda en su tránsito a lo que ella denomina la sociedad a tiempo parcial.

¿Cómo se sucedieron los acontecimientos?

La crisis del petróleo de 1973 castigó duramente a Holanda, debido al embargo de crudo al que los países árabes la sometieron por su abierto apoyo a Israel en la guerra de Yom Kippur. Las mujeres con hijos empezaron a trabajar fuera de casa y la jornada parcial fue una buena fórmula. En los años ochenta, el Gobierno impulsó este tipo de contrato para intentar paliar la elevada tasa de paro (del 13% en 1984) fomentando, entre otras medidas, las reducciones de jornada. A lo largo de los noventa se mejoraron, mediante sucesivas reformas, las condiciones laborales de esos trabajadores, cuyo número iba en aumento. Tales medidas llegaron al punto de reconocer el derecho del empleado a ajustar sus horas de trabajo tanto al alza como a la baja sin tener siquiera que explicitar los motivos, a menos que causara con ello graves problemas de organización a la empresa. La última fase de las que habla Sirvent, vigente, consiste en promover la media jornada entre los hombres. El objetivo es alcanzar el combination scenario, en el que ambos miembros de la pareja comparten responsabilidades familiares y trabajan a tiempo parcial.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s