1.4. Limitar la temporalidad a gente sin experiencia

La última Encuesta de Población Activa (EPA) a pesar de arrojar buenos datos, 225.000 parados menos, sigue señalando una escandalosa tasa de desempleo juvenil, un 56,14%. Para lograr la incorporación al mercado laboral de los jóvenes, consideramos necesaria la puesta en marcha de medidas que fomenten la contratación de gente con poca -o nula- experiencia laboral. Consideramos que las personas en esta situación deberían ser las únicas susceptibles de ser contratadas de manera temporal.

temporalAntes de la entrada en vigor de las medidas propuestas por el Gobierno de Rajoy, la compañía que rubricara un contrato temporal debía aducir una causa, como la estacionalidad o el aumento de la producción; pero ahora se permitirá obviar los requisitos en caso de ser menor de 30 años y estar buscando el primer empleo. Pensamos, sin embargo, que esta medida es discriminatoria y que debería extenderse también a los desempleados de larga duración, en caso de que se trate de su primer empleo en el sector, fomentando así su reconversión laboral, no pudiéndose incluir en la medida ningún tipo de discriminación por edad.

No al encadenamiento

Tanto este tipo de contrato como los que específicamente se denominan “contratos de formación” están pensados para que el trabajador se forme sin comprometer demasiado a la empresa. Y bien, según el tipo de cualificación de cada puesto de trabajo, la duración del contrato podrá ser más o menos larga; pero, en cualquier caso, este tipo de contrato deberá estar sometido a una regulación tal que impida que puedan ser encadenados, de manera que si la empresa desea seguir contando con los servicios de ese trabajador, deberá cambiar el tipo de contrato.

Una de las fórmulas que podrían barajarse para fomentar tal posterior contratación de ese trabajador, es el contrato de indemnización creciente, o “contrato único”, si bien habrá que estudiar pormenorizadamente las posibles excepciones para las cuales “el contrato único” no sea lo mejor, como el caso de sustitución o interinidad.

No repitamos los errores del pasado

Una de las consecuencias más nefastas de la reforma laboral acometida por Felipe González en 1984 fue que buena parte de todo el empleo que se creó, se destruyó poco después, debido al carácter temporal de esos puestos de trabajo. Así, consideramos que es un completo error apostar por el empleo temporal para hacer que el empleo se recupere. Hemos de romper con la idea de que el empleo a tiempo parcial y el temporal son la misma cosa: la alternativa que proponemos para una salida efectiva de la crisis es el fomento del empleo a tiempo parcial indefinido.

Comparando los datos de empleo de la EPA del segundo trimestre de 2007 con la del mismo periodo de 2013, observamos que la tasa de empleo temporal ha bajado de un 31,85% de entre el total de trabajadores asalariados al 23,12% actual. Para evitar que se abuse del contrato temporal más allá de los supuestos de incorporación o reinserción laboral, es necesario desincentivar fiscalmente el contrato temporal para los casos de estacionalidad o el aumento de la producción: los beneficios empresariales no deben lograrse a costa de la precariedad de los trabajadores.

Enlace de interés: comparación de la legislación acerca del trabajo temporal en los diferentes países de Europa (año 2000)

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